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Reflexiones de unos campistas convencidos
Desde que allá por 1986 empezáramos con esto del camping hemos pasado por muchos avatares organizativos en el apartado
de "Vacaciones".
Nuestra primera toma de contacto fue algo peculiar -durmiendo con los suegros en una canadiense de cuatro-. Aquella
tienda, ya convertida en uso exclusivo de mi familia recién creada fue nuestro cobijo durante tres períodos vacacionales, hasta que la familia comenzó a crecer y la
cana -como la llamábamos cariñosamente-
dejó paso a una familiar con dos habitaciones, comedor y terraza. Una joya para la época
que nos introdujo de lleno en el camping de alto estandin
¡Qué gozada de atardeceres/anocheceres metiditos en el
comedor jugando con la peque mientras fuera arreciaba la lluvia primaveral!
Pasados unos años en los que el camping se alternaba con alguna semanilla en hoteles de playa, decidimos plantarnos y
abandonar los hoteles, lugares cerrados, con ascensor, terracita y minibar. Queríamos más libertad de movimiento, más contacto con el entorno natural, donde correr y saltar a nuestras anchas y viajar y
viajar y conocer lugares nuevos, paisanos y foráneos. Ya éramos más. Hasta
cuatro. Y dimos el salto al manolovolumen y al carro tienda, ¡Jo, un palacio rodante!, el coche, claro; el remolque, un verdadero lujo asiático comparado con la
familiar: dos habitaciones elevadas con camas cuasi principescas, una habitación vestidor con WC propio y un salón con capacidad para seis, seis y una mesa de jardín con sus correspondientes sillas y una
nevera portátil y una cocina de campaña con dos fuegos y ... llegó el perro, con su canasta, su saco de comida, su manta, toalla, etc..
En todo este trayecto cronológico he de decir que junto con "nuestra" unidad familiar ,
siempre nos acompañaron "unos suegrosde25ptas/0,20€". Es un decir, porque la primera tienda era suya, ellos compraron otra, los viajes junto con ellos -sólo había que echarles 25ptas/0,20€ y allí estaban
ellos, preparados para ir donde fuera, los primeros.
"Suegro, ¿Nos vamos a comprar un remolque tienda?"
Que sean dos.
Dos maravillas INESCA, uno modelo MARSELLA, el otro modelo MARBELLA.
Nos conocen en la Comunidad Valenciana, en Cataluña, en el Pirineo catalán y aragonés, en Cantabria, en Asturias
-hijos adoptivos, no sé ya cuantas veces hemos ido- en Galicia, en León, en Matalascañas, en Eurodisney, París, Normandia, Futuroscope, el Loira, Chamonix, Suiza de norte a sur y de este a oeste. Aunque a
decir verdad, al suegro lo conocen más; yo, siempre, con la lengua a rastras detrás de él, a este no hay quien lo canse.
Así OCHO MARAVILLOSOS AÑOS, tirando del carro. Mucha pena me dio, pero ... ahora con AC, sin suegros, casi sin
campings. Las vacaciones han cambiado. Son distintas. A veces, hecho -en singular- de menos aquellos viejos tiempos, pero he de reconocer que los nuevos son esperanzadores. De diferente manera, pero el
espíritu campista sigue siendo el mismo. NO SE NOS RASGAN LAS VESTIDURAS POR IR A UN CAMPING CON NUESTRA AC y eso que algunas veces cuesta entrar en ciertas parcelas en los que nuestra canadiense se
sentiría algo incomoda por sus estrechezes y angosturas.
Es otro mundo, pero nuestro espíritu sigue siendo el mismo.
BLORs
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